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Sagrada Familia A

SAGRADA FAMILIA_CICLO A
30/DIC/2007


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LA SAGRADA FAMILIA
Qué nos evocan estas palabras, qué nos provocan, a qué nos convocan.
Quizás alguno esté dibujando el templo que en su nombre levantó la genialidad de Gaudí, o quizás la imagen perfecta de una familia reunida en torno a la armonía, donde se vivan los valores del Reino, la mayoría pensará en Belén, en esa estampa tan familiar del pesebre en que nació Jesús rodeado de sus padres.
¿Alguno pensaría en los sueños de José?, en los que percibe el peligro, en ese padre con prisas que recoge sus pocas pertenencias, y sale en medio de la noche, a escondidas, con el miedo en el cuerpo de poder ser descubierto, mientras anda preocupado por cómo van a soportar un viaje largo su mujer que acaba de dar a luz y su hijo recién nacido, mira constantemente hacia todos los lados para traspasar la frontera de la muerte a la vida. Jesús fue un inmigrante. La sagrada familia cruzó la frontera de Egipto esperando encontrar allí vida y se mantuvo en el extranjero hasta que las circunstancias cambiaron y pudieron volver a su país de origen. Aunque no su región pues tuvo miedo José y se asentaron en Galilea y no en Judea.
Para luchar contra los poderes del mal, el todopoderoso no pudo más que huir, proteger a su Hijo hasta el momento en que tenía que manifestar Su gloria.
¿Cuántas familias viven hoy separadas por la inmigración? ¿Cuántos son los que perecen en el mar?¿Cuánta separación sigue ocasionando hoy la injusticia? Nuestra injusticia. ¿A qué mesa nos sentaremos hoy para compartir el pan nuestro de cada día? ¿Cuánto pan nos sobra? ¿Cuánto les falta a otros? ¿Cuántos los que viven en viviendas en condiciones infrahumanas? ¿Cuántos son los que obtiene beneficio con esos alquileres? ¿Cuántos los que trabajan de sol a sol, por un sueldo escaso, sin descanso ni festivos?
No puedo dejar de pensar en estos momentos en el testimonio del patrón de un barco que había logrado rescatar al único africano sobreviviente de una patera, en la que quizás murieron 20 compañeros de viaje, y entre lágrimas decía que al verlo allí no sabía  cómo rescatarlo por no saber cómo cogerlo, ¿en qué condiciones estaría ese cuerpo? Como el cuerpo de Cristo en la Cruz.
No sé su nombre, pero la historia de salvación se escribe con nombres como el de este marinero, que asumen que la vida es sagrada, que los hombres somos hermanos,  que la humanidad es la gran familia de los hijos de Dios y que la fraternidad es el sentimiento que debe nacernos en el corazón, sobre todo al ver las condiciones de vida de los que más sufren, no importa el color de la piel, la procedencia o el lugar de pertenencia, importa qué puedo hacer yo por ti, que en tu cuerpo magullado y maltratado representas el cuerpo de Dios ante mí.
Quizás no todos tengamos la valentía de dejar nuestra vida para servir a los más pobres entre los pobres, como hizo la madre Teresa de Calcuta, pero en las orillas de nuestro camino hay cuerpos magullados esperando una palabra, una trozo de pan, una habitación caliente, un abrigo, una esperanza, una mano tendida, una mirada compasiva, una sonrisa a tiempo, una parte de mi salario, un abrazo de hermano.
Sólo si somos capaces de mirarnos unos a otros como lo que somos, hermanos, hijos de un mismo Padre, y de que esa mirada despierte en nosotros “misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión” en suficiente cantidad para cambiar nuestro corazón de piedra, seremos capaces de asumir la tarea que tenemos como hijos “elegidos de Dios, santos y amados,” convertir la humanidad en una familia donde reine la fraternidad.

                                                                                                          ELENA GASCÓN

DIOS HABLA

ECLESIASTICO 3,2-6.12-14
Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor le escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.

COLOSENSES 3,12‑21
Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza, enseñaos unos a otros con toda sabiduría, corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.

MATEO 2,13‑15
Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el Profeta: «Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto». Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño». Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno.

EXEGESIS

 

PRIMERA LECTURA
El Sirácida o Eclesiástico es, en buena, medida, un comentario de textos bíblicos precedentes, en especial de los textos legales, aunque no los cite de modo explícito. Aquí glosa, actualiza, el mandato de honrar padre y madre que figura en la carta magna del decálogo (Ex 20,12; Dt 5,16). Han pasado sigolos desde que se cifraron esas prescripciones: estamos en el siglo II a.C.
Que hay que honrar a los padres parece una obviedad. Pero la experiencia, de entonces y de ahora, muestra que no siempre se hace. De ahí que se impònga legislarlo, en defensa de los débiles (que para eso se deben poner las leyes). En este caso, débiles son especialmente los padres ancianos (“No lo abandones mientras vivas / aunque chochee, ten indulgencia”). Tanto el legislador como el comentarista se apresuran a añadir un estímulo, un premio, para quien siga el consejo.
Pues bien,  según los textos del Éxodo y del Deuteronomio, la recompensa que espera a quien honra a sus progenitores es una larga vida. Y es que, claro, fueron redactados cuando la retribución que se esperaba era intramundana (tierra, descendencia, riquezas, años para disfrutar de ellas...). Cuando escribe el Sirácida, Israel ha experimentado una evolución, y aunque sigue manteniendo la expresión “tendrá larga vida” (v.6), parece que lo hace con la boca pequeña, y fija otra serie de recompensas: salvación (v.1), expiaciónn de las faltas (vv. 3.14), ser atendido en la plegraria  (v.5), bendiciones (v. 8). Diríamos que se ha espiritualizado el enfoque.
Independientemente del acierto o desatino en las motivaciones, de si resultan trasnochadas o conviene replantear otras más acordes al momento, los textos constatan entre líneas que el diálogo entre distintas generaciones, entre padres e hijos, nunca ha sido fácil y, por eso, mismo, siempre hay que replantearlo y actualizarlo. Hoy más que nunca; se multiplican las reflexiones en torno a la difícil tarea de educar a los hijos; pero se observa demasiado silencio en el otro sentido, en la nunca fácil obligación de atender a los padres; y si la realidad matrimonial se resquebraja, sobran las monsergas agoreras y se echan en falta nuevos planteamientos para nuevas realidades.
¿Qué significa “honrar”? En hebreo se dice kabed = “dar importancia a alguien; reconocer a alguien como importante”; en griego: timân: ponerle precio a algo, apreciar a alguien, estimarlo debidamente.

 JEREMÍAS LERA BARRIENTOS

SEGUNDA LECTURA
En la parte exhortativa, moral, del escrito, se encuentran estos versículos. Son un ejemplo bastante típico de la ética en la tradición paulina.
El párrafo puede dividirse en dos partes, aunque son viables otras subdivisiones: los vv.12-17 y 18-21 que podría prolongarse realmente hasta 4,1.
La primera de estas partes es una exhortación general a una vida de acuerdo con lo que realmente somos los cristianos. Se lleva a cabo por medio de la metáfora inicial del revestimiento. El autor del escrito anima a sus lectores a unas actitudes coherentes con el modelo del Señor (v.13) y su propia condición de "santidad" y de amados de Dios, elegidos por Él: misericordia, bondad, mansedumbre, humildad, grandeza de espíritu, acogimiento mutuo, perdón... Son actitudes básicas, que no se concretan, dejando la forma inmediata de ponerlas en práctica a la conciencia y buen sentido común cristiano. Hay que respetar esta sana autonomía de las personas.
Se señalan de forma especial actitudes como el amor, centro de la vida cristiana, cuyo resultado, evidentemente será la paz a todos los niveles. Y el agradecimiento.
Motivación de estas actitudes son la Palabra de Dios, Cristo, aceptada, vivida y compartida unos con otros en distintos tipos de oración. Sin esa vivencia la práctica o no es posible o se queda en algo más parecido al ansia de justificación en el mejor de los casos o compromiso en el peor de ellos. Es el "nombre del Señor Jesús" (v.17), su presencia, su aceptación total por parte de los cristianos, lo que hace que éstos vivan así.
La segunda parte se refiere más a la vida familiar. Es uno de los casos de "catálogos de virtudes domésticas" empleados por la tradición paulina para concretar algo más las exhortaciones generales. Están tomadas tales virtudes de las éticas corrientes del tiempo. Lo cual significa: a) que están condicionadas culturalmente y han de actualizarse y b) que la ética cristiana en sus contenidos no difiere de las éticas no religiosas. La dependencia en los contenidos de los condicionamientos culturales hacen que nos resulten, en algunos aspectos, desfasados. Ser fieles a esta exhortación no consiste en ponerlas en práctica tal cual, sino en adaptarlas al momento presente. Es una actitud que nos pide sinceridad, imaginación y fidelidad a lo básico.

                                                                                                          FEDERICO PASTOR

EVANGELIO

Texto. En contra de la lógica que cabría esperar a la luz de viejos textos proféticos, Mateo ha hablado en 2,1-12 del sobresalto del rey Herodes y de todo Jerusalén por la presencia de extranjeros en la ciudad santa. El texto de hoy continúa y desarrolla la estrategia del sobresalto.
Mateo lo hace desde el cliché que le suministran los primeros capítulos del libro del Éxodo: orden del faraón mandando matar a los niños judíos (Ex.1,22), huida de Moisés de Egipto (Ex.2,15),vuelta a Egipto porque han muerto los que intentaban matarte (Ex.4,19).
Las diferencias respecto al cliché es que el papel del faraón lo representa ahora el rey de Israel y la tierra enemiga no es ahora Egipto sino el propio Israel.
Así pues, el texto de Mateo reproduce una historia cualitativa de liberación, aunque con papeles y escenarios invertidos. Egipto, que en el Éxodo simbolizaba el peligro y la opresión, es en Mateo tierra de seguridad; Israel, que en el Éxodo simbolizaba la liberación, es en Mateo tierra de peligro y de opresión.
Israel, cuyo prototipo es Judea con Jerusalén, es ahora la tierra de la que hay que huir en búsqueda de otra más abierta y libre. En el evangelio de Mateo esta otra tierra es Galilea, debido a su fama de tierra con un fuerte componente de población extranjera.

Comentario. Resultaría infructuoso afanarse en buscar en este texto un modelo de familia. Lo que sí nos brinda el texto es un modo de ser familia.
Mateo nos presenta a Jesús, María y José en cuanto miembros integrantes  y activos de la historia del pueblo de Dios. Familia dentro de un todo más abarcador.
La historia del pueblo de Dios está tejida por la misericordia de Dios saliendo al paso de la opresión del hombre por el hombre. Papel de la familia Jesús-María-José: ser testigos de esa misericordia.
La historia del pueblo de Dios es una historia cualitativa en cuanto liberadora. Papel de la familia Jesús-María-José: ser agentes liberadores al servicio del hombre-mujer oprimidos.
La historia, en fin, del pueblo de Dios conoce zonas de opresión en el interior de él mismo. Papel de la familia Jesús-María-José: hacer del pueblo de Dios un pueblo humilde, consciente de sus propias limitaciones y abierto a todo ser humano.

ALBERTO BENITO

NOTAS PARA LA HOMILIA

 

DE CARNE Y DE PALABRA

La fiesta que celebramos hoy en la comunidad cristiana nos coloca en el centro de la reunión algo tan entrañable como las fiestas de estos días de Navidad, pero, a la vez, algo tan expuesto a las inclemencias del tiempo y la intemperie como el ambiente invernal en el que nos encontramos, que con sus temperaturas extremas, sus sequías o sus heladas y vientos fuertes, puede erosionar y cuartear todo lo más fuerte y duro. Es la fiesta de la familia significada en la Sagrada Familia.
Aquella familia nuclear de Belén, luego traspasada a Nazaret por exigencias de los acontecimientos políticos que tanto habían de influir en su futuro y en su estabilidad, ha sido un referente para las familias cristianas a lo largo de la historia y no tiene por qué dejar de serlo en estos momentos en que tanto se debate sobre su institución, su duración, su estructuración interna, las correspondientes relaciones entre sus miembros, su autonomía, su relación con la sociedad, la diferenciación sexual y el reparto de funciones, la estabilidad afectiva que ofrece los hijos, con las enormes consecuencias en su desarrollo personal y social.
En la base de la unión familiar se da un comienzo que tiene mucho que ver con la dimensión biológica del ser humano, sometido a la fuerza de la atracción sexual como forma que tiene la naturaleza de asegurar la procreación, la continuidad de la vida. En eso participamos de un sentido instintivo común a todas las especies.
Pero las características de nuestra especie lo elevan a otro nivel porque, ya desde el comienzo de la relación, media la palabra.
La palabra, siempre pronunciada por unos labios, hace referencia a una dimensión distinta a la puramente biológica. Es la dimensión de la trascendencia, de ese algo diferente que impregna a todo lo que tiene que ver con lo humano sin separarlo de lo biológico.
Como diría Kart Rahner, la familia, como todo lo humano, está constituida con sexualidad pero también con amor, que es decir con libertad, que es decir con compromiso, con responsabilidad, con sentido de futuro, que es decir de proyecto y de previsión, tan específico de lo humano, por su capacidad de adelantar lo que puede ocurrir y de forjar por igual su adelanto como su cambio, para que no acontezca de un modo fatal.
Sin embargo la cultura de hoy descuida el valor, el significado y la profundidad de la palabra. Acostumbrados como estamos a oír tantas palabras banales, parece lo mismo decir una palabra que otra, escuchar una o mil.

EN LA PALABRA NOS DECIMOS

Pero tras la palabra se esconde y manifiesta, a la vez, lo humano y los humanos, que somos seres necesitados de acogida, en tantos momentos, de ánimo, en tantos otros momentos, de crítica, en otros, y de comprensión siempre.
Tras la palabra hecha súplica expresamos nuestra limitación. Tras ella convertida en sonrisa comunicamos nuestro bienestar. En ella pronunciamos de tantas maneras nuestra gratitud. Por ella, dicha en forma de promesa, proclamamos nuestra responsabilidad. A través de ella reflejamos nuestra profundidad de vivencia, de convicciones y de adhesiones. En ella nos decimos.
Una palabra mantenida en la dificultad refleja el nivel de empeño, compromiso, adhesión, cariño y profundidad. Una palabra dicha en la euforia de un instante puede echar raíces o puede secarse en cuanto falta el agua de la atracción o el viento del placer.
En cualquier caso, la familia de hoy, tan sometida a tantas confusiones, prejuicios, ansiedades y dificultades, ha asumido un aire de impotencia negativa que le prepara para no estar a la altura de las circunstancias vitales que siempre son duras.
Lo que le ocurrió a la familia de Belén con Herodes y Arquelao, puede ocurrir a cualquier familia con los muchos prepotentes del mundo político, económico, mediático o cultural. Dificultades monstruosas, como las significadas en estos dos personajes de la historia, son muy frecuentes, tanto en la propia existencia personal como en la familiar y en la social.
Las orientaciones que da el libro del Eclesiástico, aunque expresadas en términos patriarcales, son fruto de la experiencia, de lo que ocurre cuando el amor juvenil se pasa y la vejez nos convierte a todos en seres humanos más necesitados que antes, pero, por eso mismo, más humanos que nunca.
Los consejos de Pablo, interpretados en clave cultural o en clave afectiva, son la expresión de alguien que ha vivido mucho, sabe de los problemas e invita a vivir concentrados en lo importante.
Al final, en una familia, lo que está en juego de una manera muy seria, es la seguridad del amor tan imprescindible en la vida de todos, pero especialmente en el crecimiento y el desarrollo integral de los niños.
Tomarse en serio la vida con sus elementos más importantes como el amor, la libertad, la convivencia, la estabilidad afectiva y el sentido de crecimiento, no es una cuestión banal sino muy profunda. Se refleja en la profundidad de la palabra, en lo que significa para nosotros y en el valor que le damos.

 

JOSE ALEGRE ARAGÜES

 

PARA LA ORACION

Señor, ayúdanos para hacer de nuestras familias un espacio de amor y de gratuidad, donde reinen el respeto y el cariño; y que estos valores que aprendemos en ella sepamos también llevarlos a toda la familia humana, de modo que el mundo sea nuestra casa común.
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De los bienes que de ti mismo hemos recibido, Señor, presentamos en este altar el pan y el vino. Que venga sobre ellos la fuerza del Espíritu Santo y los transforme en el Cuerpo y Sangre de Jesús.
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En verdad es justo darte siempre gracias. Y hoy, en esta fiesta, por la familia en que hemos nacido, porque aunque tengamos muchas cosas que mejorar y cambiar, en ella hemos visto que es posible vivir en fraternidad y en ella encontramos un empuje para no reproducir los fallos y sí hacer que crezcan los logros.
Porque confiamos en tu Amor, en el cual vivió la Sagrada Familia y tantas otras de nuestro mundo, proclamamos en tu honor este himno reconociendo tu grandeza: tres veces santo.
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Hemos celebrado, Señor, la fiesta de la Sagrada Familia, ejemplo de cariño y de entrega. Te pedimos nos ayudes a vivir haciendo posible entre las personas el cariño, la apertura y el respeto.

 

 

LA MISA DE HOY

SALUDO

Que Dios Padre nos muestre su rostro en Jesús y nos dé su Espíritu para que la misericordia, la bondad y la comprensión estén siempre con todos nosotros.

ENTRADA

Hoy en día hablar de la familia parece que está fuera de tono, aunque todos llevamos dentro esa ternura y cariño que nos han hecho crecer. Y hay que decir que la familia—de un modo u otro, las formas van cambiando—sigue siendo importante para nosotros, y hemos de esforzarnos como cristianos en no hacer del hogar una pensión, ni de la relación un sólo soportarse porque no quede otro remedio.
Todos hemos crecido en este espacio, la familia, mejorable como casi todo, donde aprendemos los primeros pasos y los primeros valores. Jesús también creció en un grupo humano, pobre y sincero, en una familia. Que el ejemplo del calor que allí se vivía nos ayude a todos para que sepamos hacer de cada una de nuestras familias un lugar de respeto y de acogida.

ACTO PENITENCIAL

San Pablo nos habla del Amor de Dios y nos dice que el Señor nos ha perdonado ya, por adelantado, sin esperar nada a cambio. Con esa confianza reconozcamos ahora nuestros pecados
—Cuantas veces nos avergonzamos de las personas porque no son como nosotros queremos, y condenamos su modo de actuar. Señor, ten piedad.
—Cuantas voces actuamos movidos por el interés personal, favoreciendo la injusticia y el desamor. Cristo, ten piedad.
—Cuantas veces nos sentimos seguros en nuestra inseguridad, cerrados a todo lo que sea riesgo y compromiso. Señor, ten piedad.

LECTURA SAPIENCIAL

En nuestra sociedad no faltan ejemplos de la poca consideración y de respeto hacia las personas mayores. En este texto del Eclesiástico que ahora vamos a escuchar se nos llama a mantener el cariño y la entrega a los padres, incluso cuando sus años vayan acompañados de limitación o enfermedad.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 127)
Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien.
Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos
Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa.
Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos
Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida.
Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos

LECTURA APOSTÓLICA

El modo de vivir y de actuar de los cristianos no puede basarse en unas modas o normas externas, sino que se va forjando poco a poco, y perfeccionando, en la medida en que vamos identificándonos con Jesús. De esa identidad nacerán todas las actitudes que se han de dar cita en cualquier ocasión, y como norma de toda la vida.

LECTURA EVANGÉLICA

En el relato de la huida a Egipto de la Sagrada Familia se destaca la unidad y el sentir común de todos ellos por encima de la incomprensión, y con la confianza puesta en que el Señor cuida a los suyos en todo momento. En esta Familia de Jesús bien podemos aprender cariño, cercanía y entrega.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Con la misma confianza y unión que había en la Sagrada Familia nos dirigimos ahora nosotros a Dios Padre, pidiéndole que escuche nuestra oración: ¡Guárdanos, Señor, en tu Amor!
—Por la Iglesia, de la que formamos parte por el Bautismo, para que trabajando en la sociedad sepamos crear entre las personas lazos de fraternidad. Oremos.
—Por todas las familias, para que el cariño, la entrega y la apertura sean espacio donde vivir los verdaderos valores. Oremos.
—Por las familias rotas, separadas, que sufren el abandono y el desamor, para que encuentren motivos y personas que les ayuden. Oremos.
—Por nuestra comunidad (parroquial), para que sepamos hacer un espacio cálido donde todos favorezcamos el bien de los demás. Oremos.
Oración: Guárdanos, Señor, en tu amor grande y misericordioso y acoge la oración que te hemos presentado por Jesús, nuestro hermano.

EQUIPO DABAR

CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada. Qué alegría (de Manzano); Adeste fideles (CB-3); Cristianos venid (1CLN-55).
Salmo. Como brotes de olivo (1CLN-528).
Aleluya. Aleluya navideño (disco “Cantos para participar y vivir la Misa”).
Ofertorio. El camino que lleva a Belén (1CLN-451).
Comunión. Donde hay caridad y amor (1CLN-O 26); Noche de Dios (1CLN-53); Hoy en la tierra (1CLN-62).
Final. Hoy, Señor, te damos gracias (qCLN-604); En el taller de Nazaret (de Gabaráin).

PARROQUIAS
Nuestra Señora de la Asuncion de Artedosa
San Pedro de Beloncio
San Juan de Berbio
Sto. Domingo de Marea
Santa Ana de Maza
Santa Eulalia de Ques
Santo Toribio de Tozo
Santuario Virgen de la Cueva
La Obra Pia de Piloña y Colegiata de Infiesto
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