< UNIDAD PASTORAL DE INFIESTO
MENU WEB
Historia de Infiesto
Historia de la Parroquia
Sacerdote
Horarios
Fotos Parroquia
Objetivos
Plan Pastoral
Patrono
Patrona
Novedades
ACTIVIDADES
Grupos
Catequesis
Acciones Pastorales
Jovenes
Adultos
Coro
Caritas
Cofradia Sto. Cristo de la Misericordia
Adoración nocturna
Sinodo Diocesano
MATERIALES
Dibujos
Lecturas dominicales
Homilias y Hoja Dominical
Hoja Parroquial
Recursos
Cantoral
Misal Romano
Lecturas del día
Santo del día
Enciclicas
Homilia 33 D.T.O. C

Año XXXIII – Número 59 – Ciclo C – 18 de noviembre de 2007

DOMINGO 33º ORDINARIO
h

 

 

Esta es la última semana...del año.

Buenooooooo, para terminar el año sacamos la artillería pesada, eh?
No es precisamente el evangelio de hoy la alegría de la huerta... diríamos... con tanto cataclismo y desastre de todo color, condición y tamaño. Parece el telediario de las nueve de la noche, o el de las tres de la tarde... o de cualquier hora... y de cualquier cadena, vaya. Pero aunque estemos acostumbrados a toda la “paraeta” (palabra que significa lo que entendemos por kiosko de males expuestos, tan familiares como los anuncios de coches..., en el fondo algo se nos revuelve al escuchar este apocalipsis devastador. Nos incomodan esas expresiones fatídicas que nos intranquilizan el sueño. Y la imaginería mental se nos dispara... ¿será en esta nuestra generación cuando se irá todo a hacer puñetas porque a algún descerebrado le falle el riego de la sensatez y pulse un botoncillo rojo.... de esos de “FIRE 1”...????? (o sea... “fuego el 1”... como en los submarinos nucleares...).

Sin querer frivolizar el asunto, que ya el cine y los medios se encargan de ponernos los pelos de punta con estas amenazas, me da un poco ganas de lanzar un largo suspiro.... de esos que salen de muy debajo de nuestro estómago... porque , ¡jolín! Ya está bien de tanto apocalipsismo..., como de cualquier “...ipsismo” radicalizado o fundamentalista. Claro que el mundo no va bien. No hay que tener la clarividencia de un Einstein para darse cuenta.
(por cierto: “Dice un niño a otro en el colegio: Oye he visto una foto de Albert Einstein... qué feo era... Y dice el otro niño: pues no te imaginas a su hermano FranK...)  (...frankenstein...por supuesto...)

Digo yo que para ser la última semana del año, litúrgico al menos... podríamos estar más celebrativos (como con las doce campanadas y la NocheVieja..., brindando porque hemos llegado hasta aquí... y aún seguimos vivos...) prestando atención a matices del pasaje que son como una lucecita de una vela en medio de la noche. No vamos a estar solos en todo ese berenjenal. Alguien se ha molestado en contar los pelos de nuestra cabeza y afirma que no se nos caerá ninguno. Bueno, eso de que no se nos caerá... no es traducción literal... a algunos ya se nos cae ya....y no sólo de vergüenza (aunque no falten motivos) me refiero a que, aunque nos caiga... no nos será arrebatado..., alguien permanecerá con nosotros los hombres y mujeres de este mundo cuidando que no perezcamos para siempre. Esa es la esperanza final.

Y la esperanza para empezar es creer que en medio de todo ese caos hay oportunidades de vivir esperanzado en que las cosas puedan ser de otra manera. Desde luego habrá que dejarse la piel... y los huesillos todos..., para generar otro mundo posible, porque así como los setas en otoño no saldrá..., habrá que arrimar el hombro... habrá que trabajar (con tranquilidad... que dice hoy San Pablo) y trabajar bien. Lo de la tranquilidad me ha encantado... porque la perdemos con una tremenda facilidad, incluso aunque sea por trabajar y trabajar bien. Perdemos la esperanza de que en el fondo tenemos los días contados... digo... los pelos. Bueno las dos cosas. Hacer todo como si dependiera de mí, sabiendo que nada depende de mí. Eso me lo enseñó algún antepasado sabio... pero lo cierto es que a menudo me quedo en la primera parte de la frase. Soy algo dura de oído o no estaba lo suficientemente atenta... y la segunda parte a veces se me olvida. También es por vanidad, no crean... que una ya se va conociendo... La cosa es no perder la esperanza de que por más despeinados que estén mis pelos... están a salvo. Y de mí depende que el Apocalipsis me pille trabajando.... y trabajando bien.

Ya saben, por el trabajando por el reino y los pelos de los demás. Ánimo.

                                                                        ANA IZQUIERDO

 

 

DIOS HABLA

Malaquías 3,19‑20a
Mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir ‑dice el Señor de los ejércitos‑, y no quedará de ellos ni rama ni raíz. Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas.

II Tesalonicenses 3,7‑12

Hermanos: Ya sabéis cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: no vivimos entre vosotros sin trabajar, nadie nos dio de balde el pan que comimos, sino que trabajamos y nos cansamos día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviésemos derecho para hacerlo, pero quisimos daros un ejemplo que imitar. Cuando vivimos con vosotros os lo mandarnos: El que no trabaja, que no coma. Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada. Pues a esos les mandamos y recomendamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan.

Lucas 21,5‑19

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido». Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?» Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien: “El momento está cerca”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida». Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregandoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

 

EXEGESIS

PRIMERA LECTURA
El profeta Malaquías, el último de los profetas menores, vive en un período crítico, en el que había de definirse la vida religiosa de Israel hasta los tiempos del N.T.
Queda por ello asociada su obra a la de Esdras: “mi mensajero (Malaquías) cuyo nombre es Esdras, el escriba” –dice el Talmud. Y si bien del personaje que escribió esta breve profecía, nada se sabe, hasta el punto de considerar que su nombre como propio ha podido surgir luego del nombre común ‘mensajero de Dios, sin embargo su pensamiento religioso es muy claro: reformador, ferviente patriota, integrista en el respeto a la ley.
Preconiza lo que vendrá definitivamente de la mano de Esdras. Un pueblos consagrado, un sacerdocio real, un templo puro con sacrificios puros, con sacerdotes y fieles puros, en medio de pueblos impuros (paganos) de costumbres abominables. Una nueva teología, la propia del Código Sacerdotal, que sustituye  a una corriente deuteronomista más sumisa Dios en el corazón que en los ritos; más exigente en la vida que en los sacrificios (Jeremías).
En cuanto al eterno problema de la retribución, Malaquías refleja con fuerza la vieja mentalidad que no puede soportar que los justos sufran mientras los paganos prosperan.
Por eso apela al Día, el Día del Señor, el día en que se hará justicia a los justos frente a los pecadores. El ‘Día del Señor’ que en un principio era el día de la salvación, de la liberación de Israel de manos de Egiot, de manos de sus enemigos, pronto será la salvación de los justos, de los pequeños, de los empobrecidos, en el juicio que conoce a buenos y malos.
Queda en el horizonte la promesa de salvación ‘para los que honran mi nombre’. A éstos los iluminará un ‘sol de justicia que lleva en sus alas la salud’. El ‘sol de justicia’ es Cristo en nuestra tradición cristiana. Y por ello está en el origen de la formación del calendario litúrgico al asociar a Cristo, sol naciente, con los ciclos de navidad y Epifanía, en el solsticio de invierno, invirtiendo así el ritmo del tiempo.
Colocando sin embargo este texto, no en Adviento sino en el final del año litúrgico, nos apunta a la venida definitiva. El retorno del Señor para una Pascua definitiva.
Que esta nueva venida sea para salvación o para condena, según los criterios del profeta Malaquías, o de salvación universal, como más bien anuncia la Persona de Jesús de Nazaret, no pasa de ser teología, como distinta es la visión de Deuteronomio y Código Sacerdotal. Que esté pidiendo en los dos casos conversión, vida recta y acción de gracias a Quienes ‘sol de justicia’ no es discutible.
Y tenemos que subrayar la importancia de uno de los términos más ricos en significado del A.T. la justicia. Va a aparecer con frecuencia y fuerza inusitada en estos domingos finales del año litúrgico y seguirá en los domingos de Adviento del año litúrgico que comienza.
La justicia va ser ese ámbito el que la persona encuentra propicio para vivir con sus derechos y obligaciones; más que en el nivel de las obras, en el nivel de la vida. La justicia está en el origen del mundo, acompaña la manifestación y cumplimiento de la Torá. Es el ámbito, el lugar, las instituciones donde cada persona, particularmente los débiles y los pobres, encontrarán refugio frente a los violentos y los malos. Así se anuncia la justicia como característica de un nuevo tiempo para el pueblo. La justicia, propia del Dios justo, se extiende a los justos que practican una justicia que favorece, acoge hace vivir a los débiles y desprotegidos.
Por la justicia suspiran los perseguidos, los tribunales de justicia dan tranquilidad al pueblo que sube a Jerusalén; la justicia es la armonía de la sociedad, del pueblo.
Se puede considerar la justicia, como la sabia organización de la creación y la sociedad (Ra). ¿Qué de extraño que los profetas escatológicos la hayan propuesto como la promesa que acredita la bondad de los tiempos futuros? Recientemente estas ideas han acreditado su relación con la paz. “La justicia es el nuevo nombre de la paz” (Pablo VI). “El auténtico aval del cristiano es la caridad bien asentada en la justicia” (Card. Amigo).
 TOMÁS RAMIREZ

SEGUNDA LECTURA
Entre los cristianos de la primera generación se dio el convencimiento de la inminencia de la parusía o segunda venida de Cristo y consiguiente final del mundo. Ello llevó en algunos casos, como el de los destinatarios de este escrito, a alguna postura curiosa, como la de despreocuparse de] trabajo y de la normal actividad humana. Efectivamente pensaban que no valía la pena atarearse por algo que iba a terminar en un plazo bastante corto.
Por ésta, o por razones análogas, se planteaba una situación ante la que el autor del escrito ‑Pablo u otra persona- ­asume una postura muy clara y fácil de entender: en primer término se pone de ejemplo en cuanto al trabajo. Es un caso de sentido común y que muestra cómo un cristiano, por elevada y espiritual que sea su actividad, acepta los condicionamientos humanos ordinarios de buscarse el propio sustento.
Extiende esta actitud a todos los demás, rechazando la forma de proceder de los tesalonicenses. La misma ironía del "muy ocupados en no hacer nada" muestra que el autor no comparte la interpretación expuesta. Todo ello nos lleva a ver una vez más cómo el cristianismo no está reñido con el sentido común y la actividad humana normal. Hay ciertas clases de pobreza "espiritual" que viven a costa de los demás sin preocuparse demasiado de subvenir a las propias necesidades. Quizás ésta no sea demasiado conforme con el ideal evangélico en su conjunto, aunque pueda entenderse qué es lo que ha llevado a tal actitud. 

                                                                                                          FEDERICO PASTOR

EVANGELIO

Texto. Se sitúa, como el del domingo anterior, en la perspectiva de la culminación del camino. Incluso aparece el término final, aunque para decir que éste no vendrá en seguida (v.9). Esta frase marca el tono y el talante del texto.
Resulta, en efecto, evidente el distanciamiento del texto de toda especulación sobre el final de este mundo. Especulaciones de este tipo estaban muy en boga en determinados círculos contemporáneos de Jesús. Existía toda una literatura sobre el tema: la apocalíptica, que trataba de precisar ese final desde crípticas y exuberantes fantasías. La pregunta del v.7 sobre el cuándo y la señal no es ajena a esa fiebre especulativa. Razón no le faltaba a la pregunta, puesto que Jesús había hablado del final violento del Templo, algo que chocaba con la seguridad y el orgullo que los judíos tenían depositados en él. Un final del Templo como el previsto por Jesús era inconcebible sin un final del orden del mundo existente.
Pero Jesús pone freno a este tipo de especulaciones. Cuidado con que nadie os engañe. No vayáis tras ellos. El final no vendrá en seguida. A propósito de estas palabras hay que repetir lo dicho el domingo pasado: la práctica coincidencia en su transmisión a cargo de Mateo, Marcos y Lucas confiere a estas palabras un sello de autenticidad literal.
Jesús centra la atención en la difícil historia personal que les espera a sus discípulos antes de la culminación del camino, en lugar de hacerlo en las especulaciones sobre el final del mundo. Os echarán mano, os perseguirán, os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre, hasta vuestros padres, parientes, hermanos y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre. Una futura historia personal en verdad cruda y realista, en contraste con las fáciles y nada comprometedoras fantasías apocalípticas. Pero una historia, a la vez, ilusionada y prometedora: Manteneos firmes y alcanzaréis la vida (v.19).

Comentario. Especulaciones sobre catástrofes apocalípticas las ha habido y probablemente las seguirá habiendo. Aparte de su dudoso origen psicológico, tales especulaciones distraen la atención del verdadero fondo del problema: la caza a los mejores. No sé si por envidia, por frustración o simplemente por mediocridad y cicatería, pero el hecho es crudo y duro. El caminante comprometido sabe que su camino es siempre el de la dificultad y la zancadilla, en ocasiones el de la traición, y otras veces el de la muerte violenta. El caminante cristiano no debería perder de vista esta realista perspectiva de su historia personal, aunque sólo fuera como test de autenticidad de su caminar cristiano. Nunca son buenas las edulcoraciones, y menos aún cuando de caminar se trata. La culminación del camino cristiano pasa por la firmeza en la dificultad, la garra y el aguante del caminante. Algo que no deberíamos olvidar nunca.

ALBERTO BENITO

NOTAS PARA LA HOMILIA

 

Llega el día ardiente (primera lectura)
Al terminar el año litúrgico la Iglesia pretende recordarnos nuestras realidades últimas, antiguamente llamadas «postrimerías del hombre»: muerte, juicio, destino eterno. Se escogen entonces textos bíblicos de literatura apocalíptica y escatológica. Estos géneros literarios usan un lenguaje lleno de imágenes, metáforas y símbolos. En el texto de Malaquías se dice que «llega el día ardiente, como un horno», y que los soberbios y prepotentes serán quemados como paja en el fuego de ese día. Aquí aparece Dios como Juez inexorable que viene a arreglar las cargas y dar su paga merecida a los malvados. El «día del Señor, día ardiente como un horno» es el hoy, el devenir de cada día, que nos llama a la conversión, al cambio y a la superación continua.

Trabajar con confianza (segunda lectura)
Pablo se coloca sin ambages como modelo de laboriosidad: «de noche y de día trabajamos duramente hasta cansarnos», y exhorta a los cristianos a «trabajar tranquilos» y a no ser carga para los demás. Esta ha de ser la actitud del discípulo de Jesús, sin estar pendientes de cuando será el fin de los tiempos, ni siquiera si está próximo o lejano. El fin anunciado es cada día. Pablo nos deja este consejo: «Vosotros, hermanos no os canséis de practicar el bien».

Jesús avisa de las dificultades para sus seguidores
Es cierto que, como fruto de las continuas guerras e invasiones, el templo de Jerusalén fue destruido hasta sus cimientos. El país judío a través de la historia ha sido tierra de paso de grandes imperios: Babilonia, Persia, Grecia, Roma. Destrucciones, reconstrucciones y nuevas destrucciones han marcado la suerte de este pueblo.
Pero no está ahí el interés de este texto, sino más bien en las palabras que en boca de Jesús predicen a los discípulos la persecución y el martirio. En todas las épocas de la era cristiana los seguidores de Jesús, los seguidores auténticos y comprometidos han sido signos de contradicción y «profetas incómodos». La persecución y el martirio son consecuencia necesaria y lógica de la profecía en la vida del cristiano. Seguir a Jesús es ir en contra de todas las convenciones de la sociedad, es manejar una escala de valores inversa a la escala que maneja el mundo y sus secuaces; por eso, seguir a Jesús con autenticidad causará siempre incomodidad, molestia y escándalo al mundo.
La causa de la persecución está bien expresada en el texto: «por causa mía» o «a causa de mi nombre». Es por Jesús signo de contradicción por quien los cristianos son perseguidos en toda época, hasta convertirse el martirio en sello de autenticidad cristiana.

Pero las dificultades serán vencidas
Jesús termina su advertencia con una voz de aliento. No promete librar a sus discípulos de la persecución; promete su asistencia y su compañía: «yo mismo os daré palabras a las que ninguno podrá resistir».
Finalmente Jesús anima a la resistencia: «manteneos firmes y os salvaréis». Ante las dificultades que le presenta el tiempo actual el cristiano no debe llevar un calendario para saber cuál es la fecha del fin del mundo, sino revestirse de la fuerza, de la confianza y la firmeza que le da la fe.
En todo caso hay que recordar que el final del mundo ocurre para cada uno de nosostros en nuestra propia muerte. Es ese día cuando ocurre la caída de todas las estrellas que nos pudieron seducir anteriormente. El pensamiento de la posibilidad de nuestra muerte nos ayuda a vivir con más corrección y seriedad. Charles de Foucauld decía: «vivid cada día como si hoy fueseis a ser mártires», recomendaba en el fondo vivir con la intensidad de quien sabe que está midiéndose los pasos con la muerte, con su fin del mundo, a la espera del Día del Señor.

PARA LA ORACION

Padre Santo, esperamos con una fe activa y testimonial la venida de Tu Hijo. Asístenos con la fuerza de tu gracia para que en  nuestras tareas diarias vivamos en fidelidad a tu Hijo Jesucristo.

Señor, tú que nos entregas los bienes de la tierra para que podamos ofrecértelos  como muestra de nuestra confianza y disponibilidad a tus planes, concédenos que celebremos con autenticidad el misterio de Cristo  para que seamos testigos de la vida nueva.

Te damos gracias Padre porque has asumido nuestra vida humana como proyecto de presencia tuya entre nosotros.
En tu Hijo Jesucristo, nos muestras el valor de la encarnación.
has puesto, en Él, tu morada entre nosotros,
señalándonos el camino que nos conduce
a la salvación que tu quieres para todos los hombres y mujeres.
Ayúdanos a no desentendernos de las tareas cotidianas:
que la vida familiar, laboral y social
sean el terreno donde podamos sembrar la semilla del Evangelio
que produzca, con tu aliento, el fruto de Tu Reino.
Fortalece nuestra fe, abre nuestro ser
a los continuos signos de los tiempos,
auténticas llamadas tuyas
a colaborar contigo de forma activa y esperanzada
en tu tarea vivificadora.

Señor, con confianza esperamos tu venida definitiva y te decimos: “¡Ven, Señor Jesús!”. Infunde en nosotros el conocimiento de tu amor, para que creyendo que tú nos amas podamos amarte a Ti con sincero corazón, y lleguemos amar a nuestro prójimo como Tú les amas.

LA MISA DE HOY

 

SALUDO

Hermanos: Que Dios Padre que nos invita a colaborar en su tarea creadora, a la luz de su Hijo Jesús, animados por el Espíritu Santo esté con todos vosotros.

ENTRADA

Somos bienvenidos a esta Eucaristía. Jesucristo se nos da como alimento en su Cuerpo y su Sangre, en su Palabra. Nos alimenta para el camino de la vida. De Pascua en Pascua, tanto semanal como anual, hasta alcanzar, al final de los tiempos, la meta definitiva: Cristo resucitado.
Es el tiempo de la Iglesia: vivimos entre la Resurrección de Jesús y su vuelta al fin de los tiempos. La esperanza activa, la caridad constante, la fe firme y adulta: son actitudes que deben  marcar nuestra identidad cristiana en este momento actual. Cuando el año litúrgico está finalizando ante nosotros aparece la  llamada común a la fidelidad a Jesucristo.
Que esta celebración nos ayude para que durante la semana vivamos la palabra que ahora vamos a escuchar, y sepamos distinguir los valores morales y los signos de los tiempos como llamadas que Dios nos hace.

ACTO PENITENCIAL

Animados por la misericordia del Señor le pedimos perdón por nuestros pecados.

  1. Tú, que nos llamas a colaborar con nuestro trabajo en tu actividad creadora. Señor, ten piedad
  2. Tú, que fortaleces nuestra fidelidad a tu Palabra. Cristo, ten piedad.
  3. Tú que nos invitas a estar vigilantes para descubrir tu presencia. Señor, ten piedad

 

LECTURA PROFÉTICA

El profeta Malaquías nos anuncia el Día futuro en que el Señor vendrá a juzgar y discernir el comportamiento de la humanidad con respecto a su Palabra. Este esperado Día sólo se puede comprender desde la fe. Dios interviene en la historia  para realizar su plan de salvación.

Salmo responsorial (Sal 97)

El Señor llega para regir los pueblos con rectitud.
Tañed la cítara para el Señor, suenen los instrumentos: con clarines y al son de trompetas, aclamad al Rey y Señor.
El Señor llega para regir los pueblos con rectitud.
Retumbe el mar y cuanto contiene, la tierra y cuantos la habitan; aplaudan los ríos, aclamen los montes al Señor, que llega para regir la tierra.
El Señor llega para regir los pueblos con rectitud.
Regirá el orbe con justicia y los pueblos con rectitud.
El Señor llega para regir los pueblos con rectitud.

LECTURA APOSTÓLICA

La falsa convicción de la inminente segunda venida de Jesús provocó que entre los cristianos de Tesalónica cundiera la ociosidad. El apóstol Pablo, partiendo de su experiencia personal, les recuerda la necesidad y la obligación de trabajar. Mediante el trabajo evitamos el ser una  carga para los demás pues podemos disponer de recursos para la vida propia, y para poder atender las necesidades ajenas.

LECTURA EVANGÉLICA

Jesús, en este discurso escatológico del evangelista Lucas, anuncia los signos que preceden a su segunda Venida. Acontecimiento que no será inminente. Los discípulos de Jesús sufrirán persecución por causa de su fidelidad al Evangelio. Las dificultades no acabarán con el ánimo de los cristianos, que darán un testimonio convencido y valiente de su fe. La fuerza de Dios Padre los asistirá en medio de las pruebas.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Oremos a Dios Padre, fuente de todo bien. Diremos: Padre, escúchanos.

  1. Por la Iglesia, para que todos los que la formamos nos sintamos enviados y asistidos por el Espíritu Santo en la esperanza vigilante y la fidelidad al Evangelio. OREMOS.
  2. Por los responsables de la economía nacional y mundial para que tengan en cuenta el bien de la persona por encima de otros intereses. OREMOS
  3. Por los que son victimas de la explotación laboral o sufren el desempleo para que sus problemas se solucionen desde una solidaridad y justicia autenticas y duraderas. OREMOS
  4. Por nuestra comunidad parroquial para que seamos miembros vivos de nuestra Iglesia colaborando en sus diversas tareas: la liturgia, la caridad, la catequesis, la formación y educación en la fe, y también el sostenimiento económico fraterno y responsable. OREMOS.

Dios, Padre nuestro que nos has enviado a tu Hijo Jesucristo, para nuestra salvación,  escucha la oración de tu Iglesia que peregrina hacia ti.  Por Jesucristo, nuestro Señor.

JESUS GRACIA LOSILLA

CANTOS PARA LA CELEBRACION

 

Entrada. Queremos construir una ciudad en paz (1CLN-732); Cristo nos une en torno a su altar (disco “15 Cantos para la Cena del Señor”); Somos un pueblo que camina (1CLN-719).
Salmo. Aleluya, el Señor es nuestro rey (1CLN-515).
Aleluya. Canta aleluya al Señor.
Ofertorio. Padre eterno (1CLN-H 1)
Santo. De Aragüés (1CLN-I 2).
Comunión. Alabad al Señor; El Señor es mi fuerza; Cerca está el Señor (1CLN-731); Te conocimos (2CLN-O 25).
Final. Entre tus manos (1CLN-65)

 

PARROQUIAS
Nuestra Señora de la Asuncion de Artedosa
San Pedro de Beloncio
San Juan de Berbio
Sto. Domingo de Marea
Santa Ana de Maza
Santa Eulalia de Ques
Santo Toribio de Tozo
Santuario Virgen de la Cueva
La Obra Pia de Piloña y Colegiata de Infiesto
OTROS
Mapa web
Enlaces
Callejero
Tiempo
Horario Misas de España
La Nueva España
El Comercio
La Voz de Asturias
Toda la prensa del Mundo
Email
WEBS AMIGAS
Santa Sede
C. Episcopal Española
Archidiocesis de Oviedo
Parroquia de Llaranes
Parroquia de Miranda
P. de Moreda de Aller
Parroquia de Sabugo
Parroquia de S. Lorenzo
P. Corazón de María (Gi)
Diocesis de España

 

© 2007 www.parroquiadeinfiesto.org.